viernes, 29 de agosto de 2014

cambios de primavera

   ¡Hola! ¿Alguien ahí? Ha estado un poco silencioso por acá los últimos días. Es porque estamos en el medio de un gran caos de construcción en la casa! Dicen que si una familia sobrevive a una construcción, puede aguantar casi todo, jaja!. Como tantos procesos en la vida, antes de un buen cambio hay que pasar por bastante trabajo difícil y ruidoso, pero siempre hay que acordarse de que lo mejor está por venir. La cocina no está muy habitable, así que faltó la receta esta semana. Por ahora no hay puerta de entrada oficial a la casa, estoy corriendo de un lado para otro, resolviendo problemas y acomodando cosas en las esquinas por mientras. Estuvimos sin internet y en este momento demuelen muros al lado mio. La gran lección para compartir que hemos aprendido después de construir nuestra casa por partes, es siempre dejar todo por escrito, aunque suene obvio, porque no sirven los arreglos de amigo, sirven pos papeles para respaldarlos ;^)


   Luego va a venir la etapa de ocupar los espacios nuevos, para eso tenemos mil ideas y proyectos que queremos hacer, ya se los iremos mostrando, pero el más inmediato es mover las cosas que ya hay, porque casi todos se cambian de pieza y los espacios van a cambiar también de uso. Una mudanza, aunque sea a la pieza de al lado, es siempre una oportunidad para limpiar y alivianar la carga. Despejar de cosas también es despejar la mente, hay menos para desordenar y menos para guardar, por eso es bueno hacer un proceso de selección, revisar qué es lo que sale por la puerta en cajas hacia su nuevo lugar y qué se va a llevar a reciclar.


   Y como la primavera trae cambios para muchos, es la estación de las mudanzas, vamos a compartir algunas máximas del buen guardar:

1.- Si no lo has ocupado en un año es porque seguramente no lo vas a hacer más: es el primer y más sabio dicho para pensar a la hora de guardar, porque es cierto, aunque no lo queramos asumir. Mi abuelita guardaba todo, decía que el que guarda siempre tiene, pero para lo único que de verdad resulta es para los materiales de manualidades, esos guardémoslos en un lugar especial. Esta frase se aplica a lo demás, al closet, a los juguetes y también a lo que guardamos en la cocina, todas esas máquinas y cachureos curiosos que hay en las esquinas de los cajones. Podemos buscar a alguien que les dé un buen uso o llevarlos al punto limpio más cercano. Se va a alivianar mucho la carga y el espíritu.

2.- A veces es más caro guardarlo que buscar otro después: Este dicho sirve para las cosas grandes, como almohadas, frazadas y materiales de construcción, que ocupan todos los closets y espacios libres por mucho tiempo, sin dejarnos ordenar otras cosas que no caben, y todo desemboca finalmente en despelote. También pasa con la ropa de los niños, que se multiplica a medida que crecen y tendemos a meter en bolsas y guardar por ahí. Hay que acordarse de algunas cosas: el blanco se transforma en amarillo, las manchas quedan perpetuas y la humedad cambia y deforma todo. Por eso, cuando lo queramos usar de nuevo casi nunca va a estar como nos acordábamos que era y vamos a tener que buscar otro. Así que guardemos sólo el filete, lo de mejor calidad o de un valor sentimental muy especial y regalemos el resto a alguien que lo use, que aunque tratemos de adivinar el futuro, siempre pasa algo distinto!

3.- Primero ordeno sola, después que ayuden los niños: por experiencia propia lo sé, uno puede hacer desaparecer un elefante de la pieza de un niño y capaz que no se dé cuenta. Es el momento de multiplicar por cero esos juguetes rotos, las piezas huachas y lo que no tiene remedio antes de guardar en cajas para el cambio. En la soledad nos ahorramos las lágrimas de cocodrilo. Una vez que eso haya desaparecido, invitamos a los niños a que ordenen con nosotros y pensemos juntos en lo que más les gusta y lo que podrían regalar. Hay niños que no quieren desprenderse de nada o que son muy chicos para entender, pero siempre es una buena lección de orden y de generosidad participar con ellos del proceso.

4.- ¿Eso va a caber?: A veces hay que reducirse. Puede ser por mil circunstancias en la vida, pero al final siempre es para mejor. Lo que tenemos que hacer es una lista de prioridades y ponerles un grado de necesidad a cada cosa, planeemos bien el espacio para guardar y hagamos un corte en nuestra lista. Algo va a quedar fuera, pero tengo lo que necesito, ahora a buscarle una buena casa a lo demás.

   ¿Qué opinan? ¿Tienen alguna idea que aportar? En esta época todos vamos a agradecer las sugerencias, especialmente en esta casa!!




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